sábado, diciembre 23, 2006

Un recuerdo que pesa 100 años



La tarjeta es de 1800 noventa y [...?] y es un recuerdo de mis bisabuelos. Ambos murieron antes del 1900, bastante jóvenes (la fotografía es de 1891). De todos modos, todavía es posible que la tarjeta tenga sus mil años de vida, aunque sea en formato digital.

8 comentarios:

yolanda dijo...

que tesoros tienes Leicia. Gracias por compartirlos

danixa dijo...

felices fiestas y que nos sigas asombrando con tanta maravilla, leicia!

Leicia (alter ego) dijo...

Gracias a ambas por los comentarios.
Felices fiestas!

JACOBO MUÑIZ dijo...

Hola Leicia. Desearte un feliz año lo primero.A mí los objetos antiguos me fascinan. Cuando los toco o los miro es como si me trasladase en el tiempo y pudiera tocar o mirar a aquellos que llevan muertos años y años pero que un día vivieron sus vidas como nosotros lo estamos haciendo ahora. Es la maravilla y la tragedia del tiempo...

JACOBO MUÑIZ dijo...

¡Ah! mecachis...se me olvidaba. Me encantó una ilustración tuya que vi en el cuaderno de Yolanda: la de los equilibristas. Es buenísima, de verdad. Transmite en vértigo de los primeros cruces de miradas.

Leicia (alter ego) dijo...

Jacobo, qué bueno retomar la comunicación!, hace rato que no podía dejar comments en tu log con esto de la versión nueva, vieja, etc.

... Lo que resulta una ironía es lo de los mil años de vida y que ambos murieron bastante pronto, mi bisabuela quemada con una lámpara de alcohol que volcó jugando uno de sus hijos, mi bisabuelo, aparentemente, de fiebre amarilla en altamar. Suena tan trágico, pero supongo que era más frecuente en esos tiempos.
De cualquier modo, el papel los sobrevive, y ahora la imagen.
Como sucede con los libros y los autores... será por eso que son tan maravillosos. Voy a postear una frase de Carl Sagan que me gusta mucho al respecto.

Bueno, y gracias por lo de los equilibristas. A mi me gusta mucho esa ilus, es un camino que estoy encontrando.

JACOBO MUÑIZ dijo...

La verdad es que es muy impresionante lo que cuentas... Mi madre siempre dice que odia saber que los objetos le van a sobrevivir. A mí no me importa tanto, por lo que te comentaba más arriba.
Comparto también al 100% lo que dice Carl Sagan. Recuerdo que su serie Cosmos me causó una gran impresión cuando la ví de niño por la tele. Aunque casi no entendía nada de lo que decían (yo era demasiado pequeño para entender ciertas cosas) sí que me transmitió la fascinación por el infinito.

Magda dijo...

Me encanto la tarjeta...
y por primera vez vi los deseos de mil anos de vida...

Que es la vida...